Aristóteles entendía al ser humano como un animal Racional por lo que Rousseau pensaba que había que fijarse en la naturaleza del hombre para entender sus acciones. Para él, un hombre es un buen salvaje, un animal fuerte pero tímido, con pocas necesidades básicas. Rousseau veía que el animal tiene instintos naturales que lo guían en su conducta, que el ser humano siendo animal siente el imperativo de esos instintos pero es el único animal capaz de resistirlo haciendo otras cosas, quizás guiadas por la razón. Entonces para Rousseau es la libertad el rasgo característico que nos identifica. Pero entonces, ¿qué es esa fuerza que nos hace hacer otras cosas, quizás guiadas por la razón?, para Rousseau el papel de la razón es un medio instrumental para la consecución de los deseos. El entendimiento humano debe mucho a las pasiones, mediante esta actividad la razón se perfecciona, para él es inconcebible pensar que aquel que no tiene deseos ni temores se de a la pena de razonar. No se razona en el éter sino entorno a deseos por lo que la razón pasa a ser meramente un instrumento.
Identificando un poco la diferencia esencial que establece Rousseau entre animal y animal racional, podemos seguir nuestra reflexión.
A medida que el animal racional se fue desarrollando, este, a partir de desastres naturales, (terremotos, lluvias torrenciales, etc) tuvo la necesidad de unirse a otros pares por simples cuestiones de supervivencia, las cuales también lo hicieron procrear y establecer lo primeros lazos de sociedad, la familia. A medida que transcurría el tiempo se fueron creando pequeños grupos de familias que colaboraban entre sí para la procuración de bienes que les permitiese sobrevivir. Dado que “la unión hace la fuerza” estos pequeños grupos de familias fueron logrando procurar sus bienes a un termino mucho menor que si lo hiciesen cada uno por separado por lo que obtuvieron a cambio un pequeño tiempo de ocio. Más adelante estos grupos que transitaban en busca de alimentos, descubrieron la forma de cultivar la tierra y obtener el alimento a partir de ella, por lo que dejaron su tendencia nómada para asentarse en los lugares donde la trabajaban. Los humanos ahora cada vez más sedentarios al asentarse y trabajar la tierra, (la cual cuando se cosechaba generaba los suficientes recursos para aprovisionar a sus integrantes) fueron ahorrando tiempo de trabajo y aumentando su tiempo de ocio. Para Rousseau el ocio constituye al deseo y el deseo es un vicio por lo que el famoso refrán inglés apunta directamente a lo que él pensaba, “el ocio es la madre de todos los vicios”. Rousseau decía que los hombres emplearon este ocio para procurarse muchas suertes de comodidades desconocidas ante sus antecesores siendo este el primer yugo que se impusieron sin darse cuenta. El mejor ejemplo en la actualidad es pensar en internet, como paso de ser una novedad a una necesidad; Rousseau decía que la privación de estos nuevos deseos resultaría ser mucho mas cruel que lo dulce y agradable que había sido su adquisición.
Entonces, es el ser humano identificado como un animal racional motivado por deseos el hombre que Rousseau tiene en mente al escribir. Es este ser el que llevado por sus deseos propios y no comunitarios actúa en pos de buscar siempre su propio beneficio antes que el de todos generando desigualdad social. Para Rousseau esta desigualdad tiene que ver fundamentalmente con un sistema de divisiones y jerarquías socialmente determinadas con definiciones de lo que es mejor y peor de lo que es bueno y lo que es malo.
Este deseo hizo que una determinada cantidad de animales racionales concentraran grandes posesiones de tierra en búsqueda no de la cantidad sino del poder. Por su parte Rousseau decía que La ambición devoradora, ese deseo ardiente de aumentar su fortuna no tanto por necesidad sino por estar arriba de los demás inclina al ser humano a perjudicarse mutuamente. Por estas y muchas otras razones, para Rousseau el estado se crea no por consenso sino por una imposición de los ricos sobre al mayoría.
“El Rico, constreñido por la necesidad, concibió al fin el proyecto más arduo que haya jamás realizado el espíritu humano: el de emplear en su favor las mismas fuerzas de los que lo atacaban, de hacer de sus adversarios sus defensores, de inspirarles otras máximas y darles otras instituciones que le fuesen tan favorables a él como contrario le era el derecho natural”.(1)
Para Rousseau el buen salvaje es una criatura estable y pacifica sin deseo de dominar a los demás puesto que el deseo de dominar no es natural sino adquirido, se adquiere y se desarrolla a partir de la propiedad privada. Fue el primer hombre que pensó en cercar una terreno y decir que le pertenecía (y conseguir personas lo suficientemente ingenuas para creerles) el verdadero fundador de la sociedad civil. Rousseau ya veía con mucha claridad que la manía por la adquisición de bienes iba a definir ahora al ser.
Mientras para Locke el derecho a la propiedad privada es el derecho fundamental y la dinámica de su adquisición en el mercado, el timón básico de la sociedad, la solución del problema político; para Rousseau la propiedad privada es la fuente de la miseria de la mayoría. Para él no hubo ningún consentimiento ni ningún consenso, es por eso que la decadencia y desigualdad en el presente no es resultado de un contrato social ya que ningún pobre en su libre juicio consentiría a un sistema que le perjudica, más bien el sistema actual ha de haber sido impuesto por fuerza o por engaño. Para Rousseau el derecho a la propiedad no es producto del libre consenso sino es fruto de una larga serie de actos de violencia y de imposición, de modo que para él la sociedad civil actual no es legítima porque no esta basada en un consenso libre.
El individualismo de esta sociedad constituye para Rousseau una condición de esclavitud, mientras que en el estado de naturaleza éramos independientes y autosuficientes en el estado civil somos física y espiritualmente dependientes, rodeados por un sistema artificial en el cual la maximización de la racionalidad (que mejor ejemplo que el estudio de la economía) impulso la generación de múltiples vicios que creados con una conciencia individualista producen más y más desigualdad. Concuerdo con Rousseau al pensar en que el sistema en que nos encontramos no es resultado de un contrato Social.
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(1) Jean Jacques Rousseau, “discurso sobre el origen de la desigualdad”, pag 71 .edición elaleph 1999.
Bibliografía:
– Discurso sobre el origen de la desigualdad. Jean Jacques Rousseau (1755).
– Discurso sobre las ciencias y las artes. Jean Jacques Rousseau (1750).
– Contrato Social. Jean Jacques Rousseau (1762).
