Para Hegel, el conocimiento es un instrumento intermedio que nos permite llegar al absoluto, es un medio que tenemos a través del cual podremos contemplar al absoluto, la verdad. Es decir, nosotros tenemos como instrumento al conocimiento y es a través de él que podremos contemplar a la verdad, pero nunca podremos llegar a la verdad sino es a través de él. Esto nos marca una definición explicita de la imposibilidad de llegar a la verdad puesto que «si se aplica un instrumento a una cosa, esta cosa ya no puede verse tal cual es, sino que se ve a través del instrumento» por lo que si el absoluto es la verdad entonces no podríamos ver nunca a la vedad sino que la veríamos a través del instrumento que es la conciencia.
Hegel argumentó el problema de dar por verdadero alguna noción en la ciencia puesto que «si la ciencia establece con un criterio lo que es verdadero y lo que no lo es, no puede dejar de pensarse que el hecho de seguir una serie de cuestionamientos verdaderos por temor a equivocarse puede resultar en el problema. El hecho de considerar que algo es verdadero cuando no se tiene certeza de que lo sea»
En la época en que escribió Hegel, se suponía que el conocimiento en general aunque no es capaz de aprender el absoluto puede ser capaz de otra verdad, esta otra verdad desde mi interpretación, implicaría observar al conocimiento como humano y a la verdad como lo divino.
Hegel Propuso rechazar las anteriores definiciones para poder explicar el conocimiento desde un mejor punto de vista y hacia ello explicó: » Si la ciencia al aparecer, es en ella misma una manifestación, su aparición no es aun la ciencia en su verdad desarrollada y desplegada, pero suponer verdadero que ella es una manifestación haría generar un saber no verdadero, su manifestarse, dado que su aparición no es aun la ciencia en su verdad».
Por lo que propone que la ciencia tiene que liberarse de esa apariencia y solo puede hacerlo volviéndose en contra de ella. Es decir, la ciencia no puede rechazar un saber no verdadero sin más que considerarlo como un punto de vista vulgar de las cosas.
Para Hegel la fuerza de la ciencia se halla en su ser pero también en el saber carente de verdad. Se remite al hecho de que es y asevera que la ciencia no es nada para él y una aseveración escueta vale exactamente tanto como la otra, y si la ciencia se remitiera al conocimiento no verdadero, es decir, a un modo malo de su ser y a su manifestación, entonces tampoco se estaría remitiendo a lo que ella es en y para sí.
Por ello Hegel expone al saber como: » el camino de la conciencia natural que pugna por llegar al verdadero saber o como el camino del alma que recorre la serie de sus configuraciones como otras tantas estaciones de transito que su naturaleza le traza, limpiándose así hasta elevarse a espíritu y llegando a través de la experiencia completa de si misma al conocimiento de lo que en si misma es».
Para Hegel la conciencia natural se mostrará solamente como concepto del saber o saber no real, pero como se considera inmediatamente como saber real trae consigo un significado negativo, a la realización del concepto, se pierde así mismo y se va por el camino de la no verdad. por lo que ahora se encuentra en el camino de la duda. «la duda es aquí más bien la penetración consciente en la no verdad del saber que se manifiesta para lo cual lo más real de todo es lo que solamente es en verdad el concepto no realizado».
Y es justamente esta duda la que se manifiesta en el propósito de no rendirse en la ciencia a la autoridad de los pensamientos de otro, sino de examinarlo todo por si mismo y ajustarse solamente a la apropia convicción. «la serie de las configuraciones que la conciencia va recorriendo por este camino, constituye, más bien, la historia desarrollada de la formación de la conciencia misma hacia la ciencia».
Esta duda proyectada sobre toda la extensión de la conciencia tal como se manifiesta, es lo único que pone al espíritu en condiciones de poder analizar lo que es verdad.
para Hegel la duda interviene en la definición de la nada puesto que la nada es «la duda que ve siempre en el resultado solamente al pura nada, haciendo abstracción de que esta nada solamente determina la nada de aquello de lo que es resultado. pero la nada considerada como la nada de aquello que proviene, solo es en realidad el resultado verdadero; es, por esto, en ella misma, algo determinado y tiene un contenido».
La meta para Hegel se halla allí donde el saber no necesita ir más allá de sí, donde se encuentra a si mismo y el concepto corresponde al objeto y el objeto al concepto.
Si el objetivo para Hegel es observar «el comportamiento de la cicncia hacia el saber yal y como se manifiesta» esto no se puede llevar a cabo sin arrancar de algún supuesto y si ese supuesto o pauta general es la ciencia, esta se debe considerar como la esencia o el en sí. Pero en este momento cuando la ciencia aparece apenas, ni ella misma ni lo que ella sea puede justificarse como la esencia o el en sí sin lo cual no parece que pueda llevarse a cabo examen alguno.
Esta contradicción y su eliminación resultarán de algún modo más concreto si recordamos las determinaciones del saber y la verdad tal y como se dan en la conciencia. la concienca es algo para ella misma y el lado determinado de esta relación o del ser de algo para una conciencia es el saber, pero de este ser para otro distinguimos el ser en sí.
Para Hegel el ser en sí es lo referido al saber, es también algo distinto de él y se pone, como lo que es, también fuera de esta relación; el lado de este en sí se llama verdad.
Si investigamos la verdad del saber investigamos lo que es en sí. En esta investigación el saber es nuestro objeto, es para nosotros, lo que afirmaríamos como su esencia, no seria su verdad, sino más bien solamente su saber acerca de él. La esencia o la pauta esta en nosotros y lo que por medio de ella se midiera no tendría porque reconocer necesariamente esa pauta.
La conciencia nos da en ella misma su propia pauta, razón por la cual la investigación consiste en comparar la conciencia consigo misma. La conciencia tiene en ella la determinabilidad del momento del saber y, al mismo tiempo, este otro no es solamente para ella, sino que es también fuera de esta relación, es en sí; el momento, la verdad.
Sí el saber (ser en sí) es igual al concepto y el objeto es igual a la verdad (ser para otro, esencia) entonces el examen consistirá en ver si el objeto se corresponde al concepto, como vemos ambas cosas son lo mismo. El ser en sí y el ser para otro caen de por si dentro del saber que investigamos, razón por la cual no necesitamos aportar pauta alguna ni aplicar en nuestra investigación nuestro pensamientos e ideas personales puesto que será prescindiendo de ello como lograremos considerar la cosa tal y como es en y para si misma.
Es por esto que vemos que la conciencia es en una parte conciencia del objeto y, de otra, conciencia de si misma; conciencia de lo que es para ella lo verdadero y conciencia de su saber de ello. Y en cuanto a que ambas son para ella misma, ella misma en su comparación ; es para ella misma, si su saber del objeto corresponde o no a este. por lo que la conciencia sabe en general de un objet, se da ya la diferencia de que para ella algo sea el en sí y otro momento, en cambio, el saber o el ser del objeto para la conciencia. Radica en esta distinción la base de la experiencia.
Para Hegel la experiencia es el movimiento dialectico que la conciencia lleva a cabo en si misma tanto en su saber como en su objeto, en cuanto brota ante ella el nuevo objeto verdadero, esto es: «si el objeto y el saber no se corresponden parece que la conciencia estuviera obligada a cambiar su saber, el objeto también pasa a ser otro, puesto que el objeto pertenecia esencialmente al saber pasado. asi la conciencia se encuentra con que lo que antes era para ella el en sí no es el en sí o que básicamente no era el en sí para ella. esto implica que el primer objeto cambia, deja de ser el en sí (la verdad) para convertirse en su conciencia, en su objeto que es en sí solamente para ella. lo que quiere decir que lo verdadero es el ser para ella de este en sí y por lo tanto que esto es la esencia o su objeto. este nuevo objeto contiene la anulación del primero, es la experiencia hecha sobre él. El nuevo objeto ha llegado a ser por medio de una inversión de la conciencia misma.
Por lo que para Hegel, » todo resultado que se desprende de un saber no verdadero no debe confluir en una nada vacía sino que debe ser aprehendido necesariamente como la nada de aquello cuyo resultado es, resultado que contendrá, así, lo que el saber anterior encierra de verdadero. Y solo es el nacimiento del nuevo objeto que se ofrece a la conciencia sin que esta sepa como ocurre ello, lo que para nosotros sucede, por así decirlo a sus espaldas. Se produce así, en su movimiento un momento del ser en sí o se para nosotros, momento que no está presente para la conciencia que se halla por si misma inmersa en la experiencia.
Pero el contenido de lo que nace ante nosotros es para ella, y nosotros solo captamos el lado formal de este contenido o su puro nacimiento, para ella, es lo que nace es solamente en cuanto al objeto, mientras que para nosotros es al mismo tiempo en cuanto a movimiento y en cuanto a devenir.
Esta necesidad hace que este camino hacia la ciencia sea ya el mismo ciencia y sea, por ello, en cuanto a su contenido la ciencia de la experiencia de la conciencia. la experiencia que hace la conciencia sobre sí comprende el sistema total de la conciencia o la totalidad del reino de la verdad del espíritu.
«la conciencia llegará entonces a un punto en que se despojará de su apariencia de llevar en ello algo extraño que es solamente para ella y es como un otro y alcanzará, por consiguiente, el punto en que la manifestación se hace igual a la esencia y en el que consiguientemente su exposición coincide precisamente con este punto de la autentica ciencia del espíritu y, por ultimo, al captar por si misma esta esencia suya, la conciencia indicará la naturaleza del saber absoluto mismo.
